Mitos y creencias erróneas sobre el suicidio

 

Hoy en día, el suicidio y todo lo relacionado a él sigue siendo un tabú, por eso se han creado muchos mitos y creencias erróneas que es importante desmentir. ¿Por qué?, porque cuando nos informamos realmente sobre este fenómeno, podemos saber cómo actuar claramente ante él y apoyamos efectivamente a estas personas y su entorno. A continuación te comparto 13 mitos y creencias erróneas que muchas personas tienen sobre el suicidio, basadas en la Guía de la prevención del suicidio para personas con ideación suicida y familiares.

 

1. «La persona que se quiere matar no lo dice»

¡FALSO!  De cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida.

Trata de escuchar atentamente lo que te dicen, y no pienses que puede llegar a ser broma o sarcasmo cuando alguien te comunica esto. ¡Esa es la alarma principal para poder prevenir el suicidio!

2. «La persona que lo dice no lo hace.»

¡FALSO! Toda persona que se suicida expresó con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurriría.

Generalmente viene un periodo de ideación donde la persona puede expresar su deseo de quitarse la vida, y luego empieza a dar orden a esos pensamientos de forma tal que consolida un plan y lo ejecuta.

3. «Las personas que intentan el suicidio no desean morir, sólo hacen el alarde.»

Aunque no todas las personas que intentan el suicidio desean morir, es un error tildarles de alardosos, pues son personas a las cuales les han fracasado sus mecanismos útiles de adaptación y no encuentran alternativas, excepto el atentar contra su vida.

Es necesario una intervención psicológica para poder visibilizar otras alternativas diferentes a quitarse la vida.

4. «Si de verdad se hubiera querido matar, se hubiera tirado delante de un tren.»

¡FALSO! Toda persona con riesgo suicida se encuentra en una situación ambivalente, es decir, con deseos de morir y de vivir. El método elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien lo utiliza, y proporcionarle otro de mayor letalidad es calificado como un delito de auxilio al suicida (se le ayuda a que lo cometa), penalizado en el Código Penal vigente.

Independiente del método que elija la persona para su intento de suicidio, es necesario mantener en medidas estrictas de cuidado a aquella persona que lo ha intentado pero no lo ha conseguido.

5. «La persona que se repone de una crisis suicida no corre peligro alguno de recaer.»

¡FALSO! Casi la mitad de las personas que atravesaron por una crisis suicida y consumaron el suicidio, lo llevaron a cabo durante los tres primeros meses tras la crisis emocional, cuando todos creían que el peligro había pasado.

De hecho la Organización de la Salud (2014) dice que en promedio hay 800.000 suicidios anuales en el mundo, pero la cifra es mayor si consideramos los intentos previos que han habido hasta llegar a consumarlo.

6. «La persona que intenta el suicidio estará en ese peligro toda la vida.»

¡FALSO! Entre el 1% y el 2% de las personas que intentan el suicidio lo logran durante el primer año después del intento y entre el 10% al 20% lo consumarán en el resto de sus vidas. Una crisis suicida dura horas, días, raramente semanas, por lo que es importante reconocerla para su prevención.

Por eso es necesario que las personas estén en constante seguimiento psicológico y con un apoyo familiar importante a lo largo de su vida, de forma tal que se minimice la posibilidad de estos riesgos suicidas.

7. «Toda persona que se suicida está deprimida.»

Aunque toda persona deprimida tiene posibilidades de realizar un intento de suicidio o un suicidio, no todas las que lo hacen presentan este desajuste. Pueden padecer esquizofrenia, alcoholismo, trastorno de personalidad, etc.

Los trastornos mentales sí son un factor relacionado a algunos suicidios, pero muchos otros se relacionan con situaciones de vulnerabilidad social, económica, relaciones conflictivas y degradantes, entre otros.

8. «Toda persona que se suicida es un enfermo mental.»

Las personas con enfermedades mentales se suicidan con mayor frecuencia que la población en general, pero no necesariamente hay que padecer un trastorno mental para hacerlo. Pero no caben dudas de que toda persona con riesgo es una persona que sufre y no encuentra forma de solucionar su crisis.

9. «El suicidio se hereda»

No está demostrado que el suicidio se herede, aunque se puedan encontrar varios miembros de una misma familia que hayan terminado sus vidas por suicidio. En estos casos lo heredado es la predisposición a padecer determinada enfermedad mental en la cual el suicidio es un síntoma principal, como por ejemplo, los trastornos afectivos y las esquizofrenias.

De igual forma es importante considerar la educación emocional en los hogares, ya que, si alguien tiene dificultades emocionales y no trabaja en ellas, seguramente intentará trasladar a otros miembros de su familia esa forma poco asertiva emocional y relacionalmente.

10. «El suicidio no puede ser prevenido pues ocurre por impulso.»

¡FALSO! Toda persona antes de cometer un suicidio evidencia una serie de síntomas que han sido definidos como síndrome pre-suicidio, consistente en constricción de los sentimientos y el intelecto, inhibición de la agresividad, la cual ya no es dirigida hacia otras personas, reservándola para sí, y la existencia de fantasías suicidas; todo lo que puede ser detectado a su debido tiempo y evitar que se lleven a cabo sus propósitos.

11. «Al hablar sobre el suicidio con una persona en este riesgo se le puede incitar a que lo realice.»

¡FALSO! Está demostrado que hablar sobre el suicidio con una persona en tal riesgo en vez de incitar, provocar o introducir en su cabeza esa idea, reduce el peligro de cometerlo y puede ser la única posibilidad que ofrezca el sujeto para el análisis de sus propósitos auto-destructivos.

Cuando hablas con alguien sobre el tema le ayudas a ver que hay alguien más interesado en ayudarle, y pueden encontrar juntos, otras alternativas de solución que antes ni siquiera podía imaginar la persona con ideación suicida.

12. «El acercarse a una persona en crisis suicida sin la debida preparación para ello, sólo mediante el sentido común, es perjudicial y se pierde el tiempo para su abordaje adecuado.»

Si el sentido común nos hace asumir una postura de atenta y paciente escucha, con reales deseos de ayudar a la persona en crisis a encontrar otras soluciones que no sean el suicidio, se habrá iniciado la prevención.

Lo más importante es no juzgar, reprochar, y escuchar verdaderamente lo que la otra persona tiene por decirte. (Artículo recomendado: ¿cómo prevenir el suicidio?)

13. «Sólo los psicólogos o psiquiatras pueden prevenir el suicidio.»

Es cierto que los psicólogos y psiquiatras somos profesionales experimentados en la detección del riesgo de suicidio y su manejo, pero no somos los únicos que podemos prevenirlo. Cualquiera interesado en auxiliar a personas en esta situación de riesgo puede ser un valioso colaborador en su prevención.

De hecho las intervenciones terapéuticas para estos motivos de consulta suelen incluir activamente a varios miembros de la familia, quienes son claves en este proceso de prevención y sobre todo, de comprensión y aceptación asertiva de las circunstancias y emociones.

 

¡Recuerda! El suicidio se puede prevenir y si nos juntamos para hacerlo, salvaremos más vidas.

Citas conmigo por psicología: www.psicologiaclinica.co/yuranypalaciosrubiano/

Referencias

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